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Escritos de Rufino Hernández

PRIMERO ES LA HUMANIDAD (29 de mayo)

Me gustaría contarte el color acerado
de las frutas del árbol de mi patio.

Me gustaría hablarte del canto de la zumaya,
del vuelo bajo del mirlo, del planeo de la cigüeña,
del arrullos de la paloma, de los primeros rayos del sol.

Pero no puedo

Me llegan noticias de esclavos desde los campos de Murcia,
de Huelva llegan voces con arándanos y fresas,
con chabolas en los campos, sin sin aguas y sin luz.

Me llegan las denuncias de los ambiciosos patronos
pidiendo dimisión a quién impone justicia,
por implantar los derechos en los campos del dolor.

Me llegan otras voces de ahogados en los mares
que huyen de las guerras, hambrunas e injusticias
y meten en la cárcel a quién se acerca a salvar.

Que me esperen las cerezas de mi patio,
el mirlo, la zumaya, la cigüeña, la paloma y el zorzal,
que me espere aquel primer rayo de sol.
Hoy, igual que ayer, primero es la humanidad.

NO MANDÉIS FLORES (24 de mayo 2020)

¿A quién mandaremos flores
esta nueva primavera?
¿Al sanitario, al que limpia,
al que lleva la ambulancia
o al que trabaja en la escuela?
¿Al que vive en la chabola,
o al que navega en patera,
o acaso al que perdió el trabajo
y se quedó sin vivienda?

No. No mandéis flores.
Dejadlas crecer en los campos,
que en su estambre libe la abeja,
que inunde de aromas los valles,
los montes, cumbres y laderas,
y cuando esté marchitada
de nuevo vuelva a la tierra
para enriquecer los suelos
y abonar la sementera.

Ellas piden, necesitan otras flores,
brazos, puños y unión ante estas fieras
que nos roban la salud y los trabajos,
nos explotan con salarios de miserias,
obligando a vivir a los hermanos en chabolas
sin agua, sin luz, entre cascotes, sobre tierra.

No, no mandéis ni aplausos ni flores,
mandad vuestros puños,
vuestras manos llenas.

ENCERRADO (8 de mayo 2020)

Me hablas de la primavera,
me imagino los campos floridos,
los cantuesos vestidos de tul,
las aves cumpliendo su turno
al cuidar a su prole en los nidos.

Me hablas de la primavera,
veo campos sembrados de trigos,
campesinos que van y que vienen,
unas manos que amarran azadas,
con miradas, con cuerpos fornidos.

Me hablas de la primavera
y escucho el sonido del río,
sus aguas salvajes que cantan,
los sauces, los fresnos, los lirios,
la dura mansiega, el verdor del aliso.

Me hablas de la primavera
y me encuentro encerrado en el piso,
sin flores, sin campos, sin río,
huyendo del mal que no pasa,
del abrazo, del beso, del virus.

VILLALAR DE LOS COMUNEROS (23 de abril 2020)

Saludos comuneros para todos y todas.
Un trotar de caballos me ha sacado del lecho. La armonía del sonido y mi curiosidad me llevaron al balcón. Un sinfín de pendones de color carmesí cubrían los espacios. Extendí mis manos hacia el monolito de Villalar y me encontré con otras manos también abiertas. Las apretamos y comenzaron a subir hacia las nubes gritos que relampagueaban: CASTILLA ENTERA SE SIENTE COMUNERA.
Unos agarrados, otros danzando y haciendo bromas, caminamos sin rumbo fijo. Terminamos en la Plaza Mayor, Don Manuel Azaña arengaba desde los balcones de España. Los sentimientos ardían y don Manuel terminaba su arenga así: recorred calles y plazas y cuando volváis a vuestros balcones, no hace falta que despleguéis banderas, sólo hace falta el crespón de vuestros corazones abiertos, donde se pueda leer: UNIDAD, JUSTICIA Y LIBERTAD.

BAJO LA MISMA BOTA (abril 2020)

La verdad es que no siento miedo personal por esta epidemia, a pesar de mis 76 años. Lo que sí siento, es vergüenza por la conducta del género humano, se ha creído tan potente, tan poderoso, con tanta ambición, tan consumista, tan estúpido, que ha creado su propio veneno. Más allá de la epidemia, estamos ante la tercera guerra mundial, esta vez bacteorológica, una lucha entre las dos grandes potencias, China y EEUU, una guerra, como todas, por la codicia de dominar mercados y conseguir primacía. Los virus son los nuevos cañones, los muertos, no les importan, los consideran daños colaterales.
¿Cúal debiera ser nuestra postura? Esta es la gran pregunta. Los días de encierro se van a prolongar, podemos aprovechar el tiempo no sólo para meditar si no para que desde nuestro encierro, desde nuestra soledad, podamos acrecentar el tejido social. Es posible que lo que no hemos conseguido hacer en libertad lo podamos hacer desde nuestra reclusión.
Tenemos que partir de que gane o quien gane la guerra, nosotros quedaremos debajo de la misma bota. Otra idea importante es la religiosa. Tenemos que partir de que la creencia religiosa es un planteamiento del individuo. Y en lo social, en lo político, partir de la universalidad de los derechos humanos.
Si desde este enclaustramiento seguimos meditando, haciendo LLAMADAS a los que piensan igual que nosotros y a los que mantenemos ciertas diferencias, habremos dado un paso adelante importante. Y estaremos organizados ante la gran ofensiva que el capitalismo tiene preparada para llevar a cabo cuando termine este encierro, esta guerra.
Cómo siempre, seguiremos necesitando grandes dosis de generosidad, quitarnos toda clase de orejeras y ver la situación con un sentido totalmente holístico.

PARALIZADO (marzo 2020)

El miedo es una parte importante de la artillería en todas las guerras y en está en que estamos, si queremos vencer, el principal enemigo al que hay que derribar es el miedo.

No es una nebulosa,
ni un torrene,
ni un tsunami,
ni un volcán,
no es un fuego,
y está paralizando al mundo

No es una guerra mundial,
ni se desbordan los mares,
ni se deshiela la tundra,
ni se derrumba una estrella,
no resucitan los muertos,
y está derribando al mundo.

No es un ángel exterminador,
ni un dios enfurecido,
ni la espada de Caín,
ni el cañón de la Agustina,
no es la voz de Torquemada,
y está paralizando al mundo.

Está paralizando al mundo
sin voces,
en silencio,
sin pasos,
sin dejar marca,
sin dejarse ver

Y está paralizando al mundo, sí
es el miedo,
el miedo,
el miedo,
el miedo.