El 6 de diciembre de 2018 Agustín García Flores, poeta de La Línea, me envió estos versos, que son parte de su poemario inédito Gris. En él recoge “impresiones, injusticias y experiencias de su ciudad”. Bella forma de poner palabras y denuncia a la dura realidad de la vida en las barracas.

Axioma de un pasado sin color

Enseñan las arenas teoremas a la grava,
pasajes indigentes con brillos de la fiebre.
Aún clama la osamenta sumida en palidez,
sofocada en la amnesia de anémicos colores.

Oficio de la sangre y leyes de arboledas
con sacos encalados y sábanas de lluvia
en áridas estancias de hambre y mejorana,
hostiles pesadillas con gritos reprimidos.

Rendijas agresivas que dejan ver un cielo
de estrellas relegadas en lechos sobre arena.
De nácar, esqueletos tras huellas demacradas,
recelos angustiados en tísico silencio.

Un delirio postrado junto al grillo constante
entre lonas y tablas a la luz del carburo,
en la sombra que escucha cuando oculta la noche
las vasijas sedientas de la fresca agua dulce.

En penumbra las conchas bajo la gris mirada,
en la playa inclemente cuando duele el dolor.
En el aire sucumbe, derrotado y cautivo,
el axioma doliente junto a chapas exhaustas.

El cielo sorbo a sorbo se bebe al mar,
sonámbulo,
ante el recuerdo amargo.
Busca el llanto agotado
sobre tumbas de luces;
busca el brillo de un dogma
y en la noche del búho
sus descalzos pies halla.